Más tarde...
Yunho dejó la mochila sobre la cama, se cambió de ropa a toda prisa y bajó las escaleras.
—Un momento, jovencito. ¿Adónde vas con tanta prisa?
—Voy a ver a Jaejoong.
La señora Jung suspiró.
—Sé que son vecinos desde pequeños y que todo lo del accidente te afectó mucho, pero... últimamente ya casi no paras en esta casa.
Yunho sonrió con cierta timidez.
—¿Te molesta?
—No.
Negó con la cabeza.
—Solo me preocupa que estés dejando de lado otras responsabilidades. Siempre has sido muy solidario...
Yunho bajó la mirada.
—No es solidaridad.
Hizo una breve pausa.
—Es algo mucho más importante.
La señora Jung entendió que no obtendría más respuestas.
—Está bien. No vuelvas muy tarde. Prepararé la cena.
Cuando Yunho ya iba a salir, ella volvió a llamarlo.
—Ah... tu padre telefoneó.
Yunho sonrió de inmediato.
—¿Volverá pronto?
—Quiere que termines tus estudios en el extranjero.
La sonrisa desapareció.
—¿Qué?
—Pensé que era tu sueño.
Yunho permaneció inmóvil.
—Sí...
Miró hacia la ventana de la casa vecina.
—Lo era.
Mientras caminaba hacia la casa de los Kim, aquellas palabras no dejaban de darle vueltas.
El extranjero.
Hasta hacía unos meses habría aceptado sin pensarlo.
Ahora...
Ahora significaba alejarse de Jaejoong.
Y eso le resultaba insoportable.
La señora Kim abrió la puerta.
Su expresión bastó para inquietarlo.
—Buenos días.
—Qué bueno que llegaste...
Parecía realmente preocupada.
—¿Pasó algo? ¿Jaejoong está bien?
Ella suspiró.
—Desde que vino aquel muchacho... está muy extraño.
—¿Junsu?
—No, él no.
Negó enseguida.
—Otro chico.
Frunció el ceño, intentando recordar.
—¿Cómo era su nombre...? ¿Karma?
Yunho sintió un vuelco en el pecho.
—¿Karam?
—¡Ese mismo!
Yunho subió casi corriendo.
Frente a la puerta respiró profundamente.
Entró.
Jaejoong permanecía sentado, con la mirada fija en el suelo.
Ni siquiera levantó la cabeza.
—No te acerques.
Yunho dio un paso.
—Jae...
—No te acerques.
Esta vez su voz fue firme.
—Desde ahí puedes escucharme.
Entonces levantó lentamente la mirada.
Sonreía.
Pero era una sonrisa completamente vacía.
—¿Sabes?
Cuando éramos niños... no había nadie más valiente para mí que tú.
Yunho sintió un nudo en la garganta.
—Te admiraba tanto...
Suspiró.
—Que un día descubrí que ya no solo quería estar contigo.
Te amaba.
Bajó la vista un instante.
—Cada vez que te veía me ponía nervioso.
Me temblaban las manos.
Me daba miedo hasta hablarte.
Esbozó una pequeña sonrisa.
—Cuando me enfermé, tu madre te obligó a visitarme.
Tú lanzaste un osito sobre la cama...
Se inclinó hacia el velador y tomó el viejo peluche.
—Todavía lo conservo.
Lo sostuvo unos segundos.
—¿Sabes por qué enfermé aquella vez?
Porque me enteré de que tenías novia.
Sentí que todo mi pequeño mundo se hacía pedazos.
Respiró con dificultad.
—Después vino el golpe...
Después...
Aquella noche.
Y luego...
El accidente.
Yunho dio otro paso.
—Jaejoong...
—¡No!
Su voz tembló.
—No hables.
Porque tu voz...
Me duele.
Tus palabras...
Me duelen.
Y hasta tu presencia...
Me duele.
Las lágrimas comenzaron a caer sin control.
—Dime...
¿Hasta cuándo pensabas seguir fingiendo?
¿Hasta cuándo?
Yunho sintió que el pecho se le rompía.
—Escúchame...
Por favor...
—No.
Jaejoong negó lentamente.
—Ese día...
Yo estaba completamente destrozado.
Solo quería entender.
Solo quería preguntarte por qué.
Pero ni siquiera me escuchaste.
Se llevó una mano al pecho.
—Te vi alejarte.
Seguí llamándote.
Hasta el último momento.
Su voz se quebró.
—Cuando el auto me golpeó...
Lo último que vi...
Fuiste tú.
Te tendí la mano.
Grité tu nombre.
Esperé...
Pero nunca llegaste.
El silencio que siguió fue insoportable.
Yunho lloraba sin ocultarlo.
—Mi amor...
Yo...
—¡No me llames así!
Jaejoong retrocedió un paso.
—Nunca fui tu amor.
¿Querías limpiar tu conciencia?
Pues no lo lograste.
Solo volviste a romperme.
Yunho levantó la vista.
Por primera vez dejó de intentar justificarse.
—Tuve miedo.
Nada más.
Miedo.
Y por ese miedo...
Te destruí.
No tengo ninguna excusa.
Solo...
Lo siento.
Jaejoong soltó una risa amarga.
—Qué decepción, Jung Yunho.
Yo pensaba que eras valiente.
Resultó que eras un cobarde.
Yunho cerró los ojos.
—Lo fui.
Pero jamás dejé de amarte.
Aquella noche...
No fue una mentira para mí.
—Para mí sí.
Respondió Jaejoong con una calma que dolía todavía más.
—Porque al día siguiente me hiciste creer que nunca había significado nada.
Cada palabra cayó como una sentencia.
Yunho ya no tenía fuerzas para responder.
Solo pudo bajar la cabeza.
Después de un largo silencio, Jaejoong habló por última vez.
—Puedes irte.
No voy a perdonarte.
Tal vez algún día deje de odiarte.
Pero perdonarte...
No.
Ve a buscar tu perdón en otra parte.
Yo ya no puedo dártelo.
Yunho respiró con dificultad.
—Ojalá pudiera borrar todo lo que hice.
Pero no puedo.
Solo puedo arrepentirme cada día.
Y seguir amándote...
Aunque ya no quieras volver a verme.
En ese momento llamaron suavemente a la puerta.
—¿Muchachos?
Era la señora Kim.
—Escuché gritos... ¿todo está bien?
Jaejoong respiró hondo.
Se secó rápidamente las lágrimas.
Cuando habló, su voz volvió a sonar tranquila.
—Sí, mamá.
Todo está bien.
Hazme un favor...
Acompaña a Yunho hasta la puerta.
Él ya se iba.
Yunho abrió la puerta antes de que ella pudiera entrar.
—No se preocupe.
Conozco el camino.
La señora Kim observó a ambos con preocupación.
Algo había cambiado.
Lo sintió de inmediato.
Pero ninguno de los dos dijo una palabra.
Esa noche, Yunho llegó a su casa sin mirar a nadie.
Subió directamente a su habitación.
Entró al baño.
Abrió la ducha.
El agua comenzó a caer con fuerza.
Solo entonces se permitió llorar.
No quería que nadie escuchara el sonido de su corazón rompiéndose.
Al día siguiente...
La madre de Yunho golpea la puerta.
—¡Hijo, levántate! ¡Llegarás tarde a clases!
—¿Qué hora es...?
Yunho mira el reloj. Luego dirige la vista hacia la ventana y suspira.
Afuera, la mañana es espléndida.
Para él, en cambio, todo luce gris.
En la casa vecina...
—¡Buenos días, jovencito! Vamos, mira qué lindo día. —La señora Kim corre las cortinas.
Jaejoong hace una mueca.
—¿Dónde está lo lindo?
—Ah... mi pequeño está deprimido...
Le besa la frente con cariño y, mientras acomoda las almohadas, comenta distraídamente:
—Yunho debe estar por llegar. Ese muchacho nunca deja de visitarte...
La expresión de Jaejoong cambia de inmediato.
—¡¡No quiero que venga más!!
La señora Kim se sobresalta.
—¿Eh?
—¡¡Por favor, dile que no venga!! ¡¡No quiero verlo!!
Ella lo observa unos segundos, sorprendida.
—Está bien... tranquilo. Si no quieres recibirlo, así será. Pero cálmate, por favor.
Jaejoong simplemente gira el rostro hacia la ventana.
Un rato después...
—Lo siento, Yunho... pero Jaejoong no quiere verte.
El muchacho permanece inmóvil.
—Pero... necesito decirle tantas cosas...
La señora Kim suspira.
—No sé qué ocurrió entre ustedes... pero, por ahora, déjalo tranquilo.
Yunho baja la mirada.
—...Entiendo.
Aunque, en realidad, sabía que no era cierto.
En la escuela...
Yoochun observa a su amigo.
—¿Qué le sucede?
Changmin niega con la cabeza.
—No ha dicho una sola palabra desde que llegó.
En ese momento aparece Karam.
—Yun...
No alcanza a terminar.
Yunho se pone de pie de golpe y lo sujeta con fuerza del brazo.
—¡¡Estás enfermo!!
Todo el salón queda en silencio.
—¡¡Nunca te di esperanzas!! ¡Te dije claramente que solo te parecías a una persona! ¡Nada más!
Karam intenta soltarse.
—¡Suéltame!
Pero Yunho continúa, temblando de rabia.
—¡¡Qué mente tan retorcida tienes!! ¡Apenas te conozco! ¡No quiero volver a verte jamás!
Karam lo desafía con la mirada.
—¿Es por ese?
Los ojos de Yunho se endurecen.
—Ese tiene nombre.
Hace una pausa.
—Kim Jaejoong.
Su voz ya no tiembla.
—Y lo amo.
El silencio pesa sobre todos.
—¿Entendiste? ¡Lo amo! ¡Jamás ocuparás su lugar!
Changmin y Yoochun intercambian una mirada.
Entonces llega Junsu, jadeando.
—¡Esa basura fue a ver a Jaejoong!
Changmin cierra los ojos con fastidio.
—Lo sabía...
Yoochun frunce el ceño.
—¿Qué pasó?
Junsu aprieta los puños.
—Le contó todo.
El ambiente se vuelve helado.
—¿Cómo se enteró? —pregunta Yoochun.
Changmin responde con amargura.
—Nos escuchó hablar. Después solo tuvo que unir las piezas.
Mira a Junsu.
—¿Y Jaejoong?
Junsu baja la cabeza.
—Ni siquiera quiso verme...
Su voz se quiebra.
—Gritó que todos éramos unos traidores.
Yoochun, sin decir nada, lo abraza.
Changmin mira a Karam.
Su paciencia se termina.
—Ya decía yo que no te ibas a quedar tranquilo.
Karam intenta retroceder.
Yoochun lo toma del cuello de la camisa.
—¿Y tú adónde crees que vas?
Changmin sonríe de lado.
—Gracias. Muy amable.
Yoochun lo empuja hacia él.
—Todo tuyo.
Junsu suspira.
—Yo vigilaré... por si viene alguien.
Karam apenas alcanza a protestar.
—¡¡Ustedes son unos...!!
No termina la frase.
Changmin lo encara.
—Escúchame bien.
Su voz es peligrosamente tranquila.
—Si vuelves a acercarte a Jaejoong, no responderé de mí.
Lo suelta de un empujón.
Karam tropieza.
Antes de que Changmin pueda hacer algo más...
—¡Déjalo!
Es Yunho.
Changmin lo mira incrédulo.
—¿Después de todo lo que hizo?
—Golpearlo no arreglará nada.
Yunho baja la cabeza.
—Si yo hubiera dicho la verdad antes... esto nunca habría pasado.
Las palabras pesan más que cualquier golpe.
Changmin afloja lentamente los puños.
Karam aprovecha para salir corriendo.
Changmin resopla.
—Está bien... ya me dolían las manos.
Yoochun observa a Yunho.
—No sé qué decir.
Changmin intenta aliviar un poco la tensión.
—¿Ves? Esta vez ni siquiera tuve que decir "te lo dije".
Yoochun le da un codazo.
—Por una vez en tu vida, intenta no sonar como Changmin.
Eso consigue arrancar apenas una sombra de sonrisa.
Solo una.
Yunho mira hacia la ventana del salón.
Su voz sale casi en un susurro.
—Nada puede doler más...
Hace una pausa.
—...que el desprecio de la persona que amas.
Mientras tanto, Junsu intenta llamar una y otra vez a Jaejoong.
El teléfono suena.
Nadie responde.
Una vez.
Otra.
Y otra más.
Esa noche...
Yunho permanece durante largas horas frente a la ventana de su habitación.
Su mirada nunca se aparta de la casa vecina.
De pronto, una silueta aparece detrás del cristal.
Su corazón late con fuerza.
Es él.
Permanece inmóvil, esperando que levante la vista.
Pero las luces se apagan.
Y con ellas, la pequeña esperanza de volver a verlo.
A la mañana siguiente...
Lo primero que hace al despertar es mirar hacia la ventana.
Ve a Jaejoong subir al automóvil.
Sin pensarlo, baja corriendo las escaleras.
—¡¡Jaejoong!!
Golpea suavemente el vidrio del automóvil.
—¡¡Jaejoong!!
Como si fuera invisible, nadie responde.
Jaejoong mantiene la mirada fija al frente.
La señora Kim baja un poco la ventanilla.
—Ah... Yunho, no insistas.
Él intenta sonreír.
—Lo siento... pero su hijo... es muy importante para mí.
La mujer suspira con tristeza.
—Ahora iremos a la clínica. Tal vez más tarde puedas verlo. Por ahora debemos irnos.
El automóvil comienza a avanzar.
Yunho permanece inmóvil hasta que desaparece al final de la calle.
Ni una sola mirada.
Al volver a casa, encuentra a su madre esperándolo en el comedor.
Tiene el ceño fruncido.
—¿Podrías explicarme qué fue todo eso?
—¿Qué...?
—Sales corriendo sin escucharme, pasas las noches despierto... te he oído suspirar... incluso llorar.
Yunho baja lentamente la cabeza.
Respira hondo.
—Mamá... yo estoy enamorado de...
La señora Jung levanta una mano.
—No lo digas.
Yunho reúne todo el valor que le queda.
—...de Jaejoong.
El silencio parece detener el tiempo.
—Oh, Dios...
Retrocede un paso.
—No...
Yunho continúa con la voz quebrada.
—Él ya no quiere verme.
La señora Jung niega una y otra vez.
—Estás confundido... Todo esto es consecuencia del accidente. Pasará.
—No, mamá.
La mira fijamente.
—Yo ya lo amaba antes.
Ella siente que el suelo desaparece bajo sus pies.
Yunho vuelve a hablar.
—Tengo que contarte algo.
Hace una larga pausa.
—La noche antes del accidente...
Traga saliva.
—Jaejoong y yo estuvimos juntos.
Su madre lo observa sin poder reaccionar.
—¿Qué... estás diciendo?
—Después discutimos.
Su voz apenas se sostiene.
—Él salió corriendo. Quiso hablar conmigo... y yo no lo escuché.
Cierra los ojos.
—No fui detrás de él.
Respira con dificultad.
—Y entonces ocurrió el accidente.
Las lágrimas comienzan a caer sin que pueda detenerlas.
—Mamá... Jaejoong tuvo ese accidente porque yo le rompí el corazón.
La señora Jung se lleva ambas manos al rostro.
—¡¡Cállate, Yunho!!
Su voz también tiembla.
—¡¡No quiero escuchar más!!
Niega desesperadamente.
—Eso que sientes... es un error.
—No lo es.
—¡Sí lo es!
Respira agitadamente.
—No me has dicho nada. Yo... no he escuchado nada.
Sale casi huyendo de la habitación.
Esa misma tarde llama a su esposo.
Necesita que regrese cuanto antes.
Está convencida de que debe alejar a Yunho antes de que termine destruyendo su propia vida.
En la clínica...
El doctor Shirota termina de revisar a Jaejoong.
—Físicamente estás excelente.
Sonríe satisfecho.
—Ahora hablemos de otra cosa.
La señora Kim se inquieta.
—Doctor... ¿mi hijo tiene algo? ¿Es por el golpe en la cabeza? Últimamente ha estado tan tenso...
Shirota niega con tranquilidad.
—No se preocupe. No tiene relación con el accidente.
La mujer suspira aliviada.
Pero el doctor continúa.
—Es algo mucho más profundo.
Ella vuelve a tensarse.
—¿Eh?
Shirota sonríe con picardía.
—Parece que nuestro Jaejoong está enamorado.
La señora Kim abre los ojos con sorpresa.
Luego ríe.
—¡Eso ya lo había escuchado!
Mira a su hijo con ternura.
—Cuando tenía doce años un doctor me dijo exactamente lo mismo.
Jaejoong baja la mirada.
Las mejillas se le tiñen de rojo.
—No es verdad...
Hace un pequeño puchero.
—Ya no soy un niño.
Shirota ríe.
—Precisamente por eso me preocupa.
Más tarde, en la escuela...
Changmin observa a Yunho.
—Así que... le contaste todo a tu madre.
Yoochun lo mira con curiosidad.
—¿También le dijiste que estás enamorado de... otro chico?
Yunho asiente en silencio.
Changmin suspira.
—Me sorprendes.
Yoochun rompe la tensión.
—Ah... el amor. Qué cosa tan complicada.
Se lleva una mano al estómago.
—Por eso yo amo la comida. Nunca me contradice.
Changmin alza una ceja.
—¿Y en terapia también sirven almuerzo?
Yoochun lo mira.
—Estás perdido.
Por primera vez en varios días, Yunho sonríe.
Es una sonrisa pequeña.
Pero sincera.
Changmin también sonríe.
—Bueno... algo es algo.
Yunho baja la mirada.
—No voy a rendirme.
Aprieta los puños.
—Esperaré todo el tiempo que sea necesario.
Aunque tenga que pasar horas frente a su puerta.
Aunque nunca vuelva a mirarme.
Los días comenzaron a repetirse.
Al salir de la clínica...
Yunho estaba allí.
Al regresar de las terapias...
También.
Cuando Jaejoong miraba distraídamente por la ventana...
Volvía a encontrar aquella misma figura esperándolo.
Nunca insistía.
Nunca levantaba la voz.
Solo permanecía allí.
En silencio.
Pero Jaejoong seguía pasando de largo.
Sin detenerse.
Sin una palabra.
Sin regalarle siquiera una mirada.
Esa noche...
Yunho permanece durante largas horas frente a la ventana de su habitación.
Su mirada nunca abandona la casa vecina.
De pronto distingue una silueta.
Su corazón comienza a latir con fuerza.
Es él.
Permanece inmóvil, esperando que levante la vista.
Pero las luces se apagan.
Y con ellas desaparece también la esperanza de volver a verlo.
A la mañana siguiente...
Lo primero que hace al despertar es pensar en Jaejoong.
Se acerca a la ventana y lo ve subir al automóvil junto a su madre.
Sin pensarlo dos veces, baja corriendo las escaleras.
—¡¡Jaejoong!!
Golpea suavemente el vidrio.
—¡¡Jaejoong!!
Pero es como si no existiera.
Jaejoong mantiene la vista al frente.
La señora Kim baja un poco la ventanilla.
—Ah... Yunho. No insistas.
Él baja la mirada.
—Lo siento... pero su hijo... es muy importante para mí.
La mujer suspira con tristeza.
—Ahora iremos a la clínica. Tal vez más tarde puedas verlo. Por ahora debemos marcharnos.
El automóvil se aleja lentamente.
Yunho permanece de pie en medio de la calle.
Ni una sola mirada.
Ni un solo gesto.
Al regresar a casa encuentra a su madre esperándolo.
Tiene el ceño fruncido.
—¿Podrías explicarme qué fue todo eso?
—¿Qué...?
—Sales corriendo sin escucharme. Pasas las noches despierto. Suspiras... y hasta te he escuchado llorar.
Yunho baja lentamente la cabeza.
Respira hondo.
—Mamá... yo estoy enamorado de...
Ella levanta una mano.
—No lo digas.
Él reúne fuerzas.
—...de Jaejoong.
La señora Jung retrocede un paso.
—Oh, Dios...
Niega una y otra vez.
—No...
Yunho continúa.
—Él ya no quiere tenerme a su lado.
La mujer intenta convencerse a sí misma.
—Eso es bueno...
Respira agitadamente.
—Sí... eso es bueno. Así nada ocurrirá entre ustedes.
Lo mira con desesperación.
—Estás confundido. Todo esto es consecuencia de lo que vivieron.
Yunho niega.
—No, mamá.
Hace una pausa.
—Yo ya lo amaba antes.
Su madre guarda silencio.
Entonces Yunho reúne el valor que le queda.
—Tengo que contarte algo.
Traga saliva.
—La noche anterior al accidente...
Hace una larga pausa.
—Jaejoong y yo estuvimos juntos.
La señora Jung lo observa sin comprender.
—¿Qué... estás diciendo?
—Después discutimos.
Su voz apenas se sostiene.
—Él quiso hablar conmigo... pero no lo escuché.
Cierra los ojos.
—Lo dejé ir.
Las lágrimas vuelven a aparecer.
—Y poco después ocurrió el accidente.
Su madre permanece inmóvil.
—Mamá...
Su voz se rompe.
—Jaejoong tuvo ese accidente porque yo le rompí el corazón.
Ella se lleva ambas manos al rostro.
—¡¡Cállate, Yunho!!
Niega con desesperación.
—¡No quiero escuchar más!
Respira con dificultad.
—Debes darte cuenta de que todo esto es un error.
—No lo es.
—¡Sí lo es!
Su voz también se quiebra.
—Eso que sientes... es un error.
Yunho intenta acercarse.
—Mamá...
Ella da un paso atrás.
—No me has dicho nada.
Niega lentamente.
—Yo... no he escuchado nada.
Sale de la habitación.
Esa misma tarde llama a su esposo.
Necesita que regrese cuanto antes.
En su mente solo existe una idea.
Debía alejar a Yunho de todo aquello.
Otro día...
Junsu permanece de pie frente a la puerta de la habitación.
Baja la cabeza.
Balbucea varias veces.
Parece incapaz de encontrar las palabras.
Después de un largo silencio consigue decir:
—Eres mi mejor amigo.
Hace un pequeño puchero.
Jaejoong sonríe.
—Ah... no puedo seguir enojado contigo.
Junsu ríe aliviado y se lanza sobre la cama para abrazarlo.
Jaejoong protesta enseguida.
—¡Somos amigos, pero no tanto!
Ambos terminan riendo.
Los días continúan pasando.
Los avances de Jaejoong son cada vez más evidentes.
Las muletas finalmente quedan atrás.
Todavía camina con cuidado.
Pero, poco a poco, vuelve a llevar una vida casi normal.
Una tarde, durante una sesión, el psicólogo lo observa con atención.
—Tu cuerpo está sanando muy bien.
Hace una breve pausa.
—Ahora falta que sanen tu corazón... y tu mente.
Jaejoong baja la mirada.
—¿Y cómo podría hacerlo?
El doctor sonríe con calidez.
—Olvida por un momento que soy tu psicólogo.
Cruza los brazos.
—Tómalo como el consejo de un amigo.
Jaejoong levanta la vista.
—¿Cuál?
—Escucha a tu corazón.
Él frunce ligeramente el ceño.
—¿Escuchar el corazón?
El doctor ríe.
—Sí.
Se recuesta en el respaldo de la silla.
—Es curioso que un psicólogo diga esto... pero no siempre le hagas caso a la razón.
Hace una pequeña pausa.
—A veces...
Sonríe.
—El corazón tiene razones que la razón desconoce.
Jaejoong permanece en silencio.
Sin darse cuenta...
Lleva varios días intentando convencer a su cabeza de olvidar a Yunho.
Pero cada vez que cierra los ojos...
Es su corazón el que sigue pronunciando el mismo nombre.
Una tarde...
Jaejoong y Junsu van de compras.
—Ahhhh, hace mucho que no tenía nada a la moda. ¿Cómo me veo?
Junsu hace una mueca.
—Caprichoso... sabes que con cualquier cosa te ves bien.
—Eso es cierto... —responde con una enorme sonrisa.
Pero aquella sonrisa desaparece en cuanto escucha una voz.
—¿Puedo acompañarte?
—No estoy solo.
Yunho se acerca con cautela.
—Jaejoong... por favor, perdóname.
Jaejoong guarda silencio unos segundos.
—Está bien...
Los ojos de Yunho se iluminan.
—¿De verdad?
—Sí... pero no me aburras.
Sin pensarlo, Yunho lo abraza. Jaejoong se tensa y lo aparta con suavidad.
—Lo siento... fue la emoción. Paso a paso... ¿de acuerdo?
—Tengo que irme.
—¿Te acompaño?
—Junsu lo hará.
Yunho asiente, ocultando su decepción.
—Me alegra tanto verte caminar sin dificultad...
Jaejoong solo le dedica una breve mirada antes de seguir su camino.
Habla el corazón...
Junsu sonríe.
—Qué bueno...
—¿Qué cosa?
—Que lo perdonaste. El pobre estaba...
Jaejoong niega con la cabeza.
—Solo fingí para que me deje tranquilo. Estoy cansado de que me siga a todas partes.
Junsu se queda inmóvil.
—Tú... no eres así.
Jaejoong baja la mirada unos segundos.
—¿Y cómo quieres que sea? ¿Que siga creyendo en cualquiera? ¿Que vuelva a entregar el corazón como si nada hubiera pasado? No... ya no soy ese.
Respira hondo.
—Déjame solo.
—¿Eh?
—Supongo que querrás pasar la noche con el amigo de ese...
—Pero...
—Desde aquí puedo ver mi casa. Vete.
Junsu suspira.
—Mañana pasaré a verte.
Jaejoong cierra los ojos.
—Lo siento...
—Está bien. Un amigo comprende el mal humor de otro amigo... porque un amigo es un amigo y...
—Ya vete...
Ambos sonríen apenas.
Jaejoong continúa caminando solo.
Al llegar al cruce de calles se detiene.
Sin darse cuenta, ha llegado exactamente al mismo lugar donde cambió su vida.
Su respiración se acelera.
Las imágenes regresan como un golpe.
Su propia voz llamando desesperadamente a Yunho...
El sonido de los frenos...
El impacto...
Las lágrimas comienzan a caer.
El semáforo cambia a verde.
Da un paso.
Se detiene.
Vuelve a rojo.
Permanece inmóvil.
Otra vez cambia a verde.
Esta vez avanza sin mirar.
Entonces...
—¡¡Jaejoong!!
Unos brazos lo sujetan con fuerza por la cintura y lo arrastran hacia atrás.
Un automóvil pasa a toda velocidad frente a ellos.
—¡¡Tonto!! ¿En qué estabas pensando? ¡¡Tonto!!
Jaejoong levanta lentamente la vista.
Yunho llora.
Llora como nunca antes lo había visto.
—¡¡Tonto... en qué estabas pensando!!
Durante un instante, Jaejoong recuerda otra caída.
Pero esta vez...
Yunho había llegado a tiempo.
—¡Suéltame! ¡No me toques! ¡No quiero verte! ¿Qué parte no entiendes?
Yunho se seca las lágrimas con el dorso de la mano.
—Está bien... no me ames.
Respira profundamente.
—No me perdones.
Hace una pausa.
—Pero déjame quedarme cerca. Déjame asegurarme de que nunca vuelvas a caer.
Noviembre ha llegado junto con los exámenes finales.
—Es increíble —dice Yoochun—. ¿Cómo sacaste tan buenas calificaciones?
Yunho sonríe apenas.
—Soy un genio.
Luego suspira.
—¿Y tú? Nunca te veo estudiar y tienes notas tan buenas como las de Yunho.
Changmin se encoge de hombros.
—Tengo mis métodos didácticos.
—¿Cuáles?
—Muy simples. Pongo varios pocillos con comida sobre una bandeja. Cada plato representa una materia distinta. Mientras más como... más estudio.
Yoochun lo mira horrorizado.
—Estás enfermo.
Changmin sonríe satisfecho.
—No. Solo soy eficiente.
Yunho deja escapar una pequeña risa.
Luego vuelve a quedarse pensativo.
—Me pregunto cómo le habrá ido a Jaejoong...
Sonríe con nostalgia.
—Siempre fue brillante.
Una mañana...
La señora Kim no puede acompañar a Jaejoong a su control médico.
—¡Mamá! Iré solo.
—No.
—Entonces no iré.
La mujer piensa unos segundos.
—Ya sé. Ve por Yunho.
—¡No!
Pero al ver la preocupación en el rostro de su madre termina cediendo.
Minutos después toca el timbre de la casa vecina.
La señora Jung abre la puerta.
—Qué sorpresa... ¿Cómo estás?
—Bien... gracias. ¿Está Yunho?
La mujer duda apenas.
Mira hacia el interior de la casa.
—Lo siento... salió muy temprano.
Jaejoong baja la cabeza.
—Ya veo...
Da media vuelta.
—¿Quieres que le deje algún mensaje?
—No... solo dígale que vine.
La puerta se cierra.
Dentro de la casa...
—¿Quién era? —pregunta Yunho mientras baja las escaleras, todavía adormilado.
Su madre responde con aparente tranquilidad.
—Un muchacho... creo que se había equivocado de casa.
Yunho no sospecha nada.
Habla el corazón...
Jaejoong vuelve a encontrarse frente al mismo cruce.
El semáforo cambia.
Respira hondo.
Duda.
Mucho.
Entonces escucha una voz.
—Dame tu mano.
Levanta lentamente la vista.
Yunho está frente a él.
Con la mano extendida.
—Crucemos juntos.
Durante un instante, Jaejoong permanece inmóvil.
Su razón le dice que retroceda.
Pero su corazón avanza antes que él.
Con timidez...
Toma la mano de Yunho.
—Esto no significa nada...
Yunho sonríe con tristeza.
—Lo sé.
—Y lo acepto.
Cruzan lentamente.
Paso a paso.
Cuando llegan al otro lado, Jaejoong deja escapar una pequeña sonrisa.
Yunho lo observa como si acabara de recibir el regalo más valioso del mundo.
Sin poder contenerse, murmura:
—No sabes cuánto te amo...
Jaejoong baja la mirada.
—Por favor... no vuelvas a hablarme de amor.
Yunho asiente despacio.
—Lo intentaré... pero no puedo prometerte que dejaré de sentirlo.
Jaejoong aprieta los labios.
—Tus palabras siguen sonando falsas. ¿No sientes vergüenza por lo que pasó aquella noche? ¿De verdad crees que existe alguna forma de borrar ese dolor?
Yunho responde con la voz quebrada.
—La vergüenza vive conmigo todos los días... pero, si algún día me lo permites, quiero reemplazar esos recuerdos por otros mejores.
Jaejoong niega lentamente.
—No confío en ti.
Otro día más.
Changmin suspira.
—Creo que deberías dejar de perseguirlo un tiempo.
Yoochun asiente.
—Haz que te extrañe.
Yunho hace un puchero.
—Pero... ¿quién lo va a cuidar?
Changmin sonríe.
—Podrás hacerlo... sin que él lo note.
Yunho suspira.
—¿Alejarme un tiempo...?
Al regresar a casa encuentra una visita inesperada.
—¡Papá!
El hombre mantiene la misma expresión seria de siempre.
—Tengo algunos asuntos que resolver aquí.
Hace una breve pausa.
—Cuando termines el año...
Yunho espera.
—Harás las maletas.
—¿Cómo?
—Nos iremos al extranjero.
El corazón de Yunho se detiene por un instante.
Más tarde, solo en su habitación, abre las cortinas.
La ventana de Jaejoong permanece cerrada.
Permanece varios minutos observándola en silencio.
Apoya lentamente la frente contra el vidrio.
—Ojalá no fuera amor...
Cierra los ojos.
—Porque, si realmente lo es...
...creo que jamás podré dejarlo ir.
CONTINUARÁ.
Por favor continuación
ResponderEliminarrealmente genial adoro leer fan fic's y también a las escritoras jiji
ResponderEliminarQue triste )= Ese Karam es un desgraciado, mira que arruinar la felicidad de los demás por su egoísmo.
ResponderEliminarQue mal que lo padres de Yunho seas así, y se lo quieran llevar lejos )=
La personalidad de Jae a cambiado bruscamente, temo que se termine dañando así mismo al alejar a las personas que ama.
Nos vemos
T.T, muy triste, pero YUnho metio la pata de lleno es normal que Jae este tan dolido y enojado,
ResponderEliminarpero que YUnho se vaya nooooooo,
y que onda con su madre, no me agrada pero para nada,
gracias por el cap muy lindo y sadddd
bye
ahhh gracias por la actualizacion :´D espero que continues pronto la historia :) esta buenisima ¡¡ ojala jae impida que yunho viaje :C
ResponderEliminar-Prisca
, no quiero que se vaya y deje a Jae, pero también creo que podría ser una buena idea, quizás con un poco de tiempo y distancia todo mejore.
ResponderEliminares triste lo que les esta pasando por que yunho en un principio se porto mal y e aquí las consecuencias pero el que si se paso de malvado es ese chiquillo imprudente chuismoso y ardido por que el nunca tendrá el amor de yunho y es un maldito emvidioso no puede ver la felicidad de otros y por eso la destruye y que ara jae cuando yunho se baya de su lado en tonses recapacitara o lo detendrá para que no se baya que angustia ya quiero el siguiente por favor no tardes tanto que es desesperante hasta pronto bye
ResponderEliminarHola kirachan333;
ResponderEliminarYo estabas loca esperando por esa actualizacion y valeo muy la pena ^_- !!
Lo que puedo dicer? Hermoso,brillante,envolvente,cativante,perfecto! Aun estoy la suspirar...
Tu escrita crece con esa historia y tudo és tan intenso y dulce la vez. Me encanta,cativas a cada vez más.
Como siempre esperaré con ansiedad por el próximo capitulo ^_-.
Un abrazo y matta ne.
Hanajima-san.
OMMO!!!!!!! Yunho se va??!!!!!! Ñoooooo.!!!!! Que pasara con Jaejoong??!!!!!! Quien lo cuidara???!!!! Pero por otra parte estaria bien pa' que piensen las cosas y se puedan arreglar que Jaejoong lo extrañe como dijo Yoochun X3 esta muy bueno porfavor avanzale SALUDOS
ResponderEliminarAa !!q mal q karam aya logrado su propósito ..** Q kim despresie a yunho ***y q yunho se vaya ...medegaste muy intrigada espero q n t demores mucho ...¡¡¡¡.fightin!!!!!
ResponderEliminarAggg maldito karam! Sabia que esto pasaría, pobre de mi Yun y ahora tal vez acepte la idea de irse noo... ahh Jae recapasita y no dejes que se vaya!!
ResponderEliminarGracias por compartir.
Su corazoncito hace TUM TUM, TUM TUM y JJ no le hace caso....TT
ResponderEliminarBueno entonces que se prepare para las consecuencias, por que una persona puede esperar y rogar; pero no es para la eternidad.....=(
Ellos pueden alejarse porque se cansaron o porque creen que es lo mejor como en este caso Yunho, en fin veamos que pasa...=(
Seguiremos sufriendo un par de capitulos mas.
Waaaaaaaaaaa -colapsa de tanta tristeza aun no puedo creer que todo esto este sucediendo entre ellos sinceramente no lo pense n.n esperare a ver que sucede con jae que no quiere perdonarlo pero que no sabe que Yunho se ira con su papa talvez para siempre y no pueda verlo waaaa -llora nuevamente unnie porfi actualizalo pronto moriré necesito saber que pasa luego de este enredo que solo quiere separarlos uwu espero que sea un final esperado y feliz como muchos de los finales que me encantan *_* plis unnie no señores mucho en subir el próximo capitulo en serio que estoy Muriéndome :c
ResponderEliminarEs triste por lo que esta pasando Yunho, pero se entiende bastante lo que siente Jaejoong....Yunho lleva sufriendo un tiempo apenas, en cambio Jae sufrio desde niño, el rechazo, las humillaciones.....el desamor ....y pues ahora...........creo que Yunho ya aprendio la leccion, a comprendido a su corazon, y ahora tienen claro sus sentimientos........
ResponderEliminarMaldito Karam!....porque tiene que meter su odiosa cara siempre, me cargo que llegue como un freesco delante de Yunho, que pensaba ?...pero que bueno que Yunho lo puso en su lugar, lastima que no dejo que Mion le sacara todos los dientes.... grrrrrrr
Creo que Yunho se ira!.....y siento que eso sera un duro golpe para Jae, porque simplemente esta dejando la oportunidad de ser feliz......en fin......espero que los dos se habllen sinceramente, Yunho ya lo hizo y Jae tambien pero Jae esta odiando y aborreciendo ese sentimiento, ojala que no se arrepientas despues.....porque ya vimos lo que paso con Yunho, se nego al amor,l se comporto como un idiota, hizo parecer que no le importaba Jae y ahora Jaejoong esta haciendo lo mismo u.u8
Gracias!------- -te comento desde el wi-fi de la universidad- :)
No entiendo a los padres de Yunho, no saben que si su hijo es gay nada ni nadie lo cambiara, ellos creen que alejando lo podrán hacerlo, pero eso no cambia sólo por que ellos quieren, mejor hay que platicarlo y ver que quiere su hijo y comprenderlo y apoyarlo. Gracias
ResponderEliminarWauu por momentos mi corazón dolió!!! Es muy emotivo muy bonito fic creo que Yunho esta pagando ahora el sufrimiento que pasó Jae pero que sepa sobrellevarlo y no se deje influir por sus padres! Y si Jaejoongie escucha tu corazón espero la actu por fa que sea pronto pues me dejó en intriga
ResponderEliminarEntiendo que Jae este enojado y lo entiendo pero..
ResponderEliminarYunho no se puede ir :/ ... Pero bueno Jae se dará cuenta que hay personas que necesitan una segunda oportunidad
Ese karam ahhhhs. No señor no se lo lleve.... Señora xq no acepta lo q siente su hijo no es malo el solo quiere a alguien de su mismo sexo caramba.
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