_______all alone_ jaejoong_____
Cada día era un pequeño avance.
Jaejoong ponía todo su empeño en recuperarse y abandonar cuanto antes la clínica.
Una tarde, mientras Yunho empujaba con suavidad la silla de ruedas por uno de los jardines, ambos contemplaron a dos niños que jugaban entre los árboles.
Uno de ellos tropezó y cayó al suelo.
Sin pensarlo, el otro le tendió la mano para ayudarlo a levantarse.
Jaejoong siguió la escena con una leve sonrisa.
—Yunho...
—¿Sí?
—Nosotros... ¿éramos como esos niños?
Yunho sintió un nudo en la garganta.
—Yo...
—Cuéntame de nuestra infancia. Tal vez así recuerde algo.
Hizo una pequeña pausa antes de preguntar:
—¿Tú me cuidabas?
El corazón de Yunho dio un vuelco.
Quiso responder.
Quiso decir la verdad.
Pero las palabras se negaron a salir.
—¿Te da vergüenza? —preguntó Jaejoong entre risas.
Yunho aprovechó aquella salida.
—Sí... eso debe ser.
Jaejoong soltó una carcajada.
—Qué bobo.
—¿Qué dijiste?
—Bobo.
—Más bobo eres tú.
—No tanto como tú.
Los dos terminaron riendo.
Pero mientras Jaejoong reía con inocencia, Yunho sentía que cada sonrisa pesaba sobre su conciencia.
Había querido contarle la verdad.
Sin embargo, las palabras del doctor seguían resonando en su mente.
Una impresión demasiado fuerte podía afectar la recuperación de Jaejoong.
Por ahora...
lo único que podía hacer era permanecer a su lado.
Cuidarlo.
Protegerlo.
Y aceptar que el sentimiento que crecía en su pecho ya tenía un nombre.
Lo único que aún no sabía...
era si algún día tendría derecho a llamarlo amor.
En la escuela...
—Te están esperando.
Changmin señaló hacia la entrada.
Yunho levantó la vista y dejó escapar un suspiro.
—Ah... ese chico otra vez.
Karam permanecía allí con una sonrisa tímida.
Yunho caminó hasta él decidido a aclarar las cosas de una vez.
—Siento si te hice pensar algo que no era.
Karam inclinó ligeramente la cabeza.
—Me mirabas.
—Porque te pareces mucho a alguien importante para mí.
Nada más.
Lo siento.
Durante unos segundos, Karam guardó silencio.
Después sonrió con dulzura.
—Entiendo.
Nos vemos.
Y se marchó sin insistir.
Yoochun apareció enseguida.
—Ese mocoso no va a rendirse tan fácil.
Yunho observó cómo se alejaba.
—Es muy tierno...
Sonrió con nostalgia.
—Me recuerda a Jaejoong...
cuando está de buen humor.
Más tarde, en la clínica...
—Mamá...
¿Cómo era yo de niño?
La señora Kim sonrió con ternura.
—Mi dulce Jaejoongie...
Siempre fuiste un niño muy alegre.
Inocente.
Cariñoso.
Y hacías amigos con mucha facilidad.
Jaejoong permaneció pensativo.
—¿Y Yunho?
Ella tardó unos segundos en responder.
—Ya te lo dije.
Crecieron juntos.
Eran vecinos desde pequeños.
—¿Cómo era él?
La señora Kim dejó escapar una pequeña risa.
—Bueno...
Era un niño muy inquieto.
Algo brusco.
A ti nunca te gustaban los juegos tan rudos.
Por eso, a veces...
te hacía llorar.
Jaejoong frunció el ceño.
—¿Me hacía llorar?
Infló las mejillas en un adorable puchero.
En ese momento apareció una enfermera.
—Es hora de los ejercicios.
Jaejoong hizo otra mueca.
—Otra vez...
Al terminar las clases, Yunho salió corriendo hacia la clínica.
Yoochun lo vio alejarse.
—Ahí va otra vez.
Changmin observó la escena en silencio.
Después suspiró.
—Solo espero...
que todo esto termine bien.
En la sala de rehabilitación...
—Vamos, un paso más.
La voz del doctor Shirota sonaba firme, pero paciente.
Jaejoong respiró hondo.
El dolor se reflejaba en cada gesto de su rostro.
Aun así, avanzó.
Un paso.
Luego otro.
Y un tercero.
Cuando sus piernas ya no pudieron sostenerlo, terminó cayendo en los brazos del médico.
Shirota sonrió.
—Muy bien.
Jaejoong, todavía sonrojado por el esfuerzo, levantó la vista.
Entonces vio a Yunho observando desde la puerta.
—¡Yunho!
Sus ojos brillaron.
—¡Pude caminar! ¡Lo viste!
Yunho sintió que el pecho se le llenaba de orgullo.
—Lo vi.
Sabía que lo lograrías.
Animado por la emoción, Jaejoong intentó volver a caminar por su cuenta.
—No tan rápido... —advirtió el doctor.
Pero ya era tarde.
Sus piernas cedieron.
Y cayó.
Yunho llegó antes de que tocara el suelo.
Encontró a Jaejoong con los ojos llenos de lágrimas.
—Eh...
Ya hiciste demasiado por hoy.
Ve poco a poco.
¿Verdad, doctor?
Shirota asintió.
—Has avanzado muchísimo en muy poco tiempo.
No te exijas más de la cuenta.
Pero Jaejoong negó con la cabeza.
—¡Estoy harto!
Quiero caminar.
Quiero correr.
Quiero recordar...
Quiero...
Se cubrió el rostro con ambas manos.
Y rompió a llorar.
Yunho tomó aquellas manos con cuidado.
—Cuando lloras...
haces que me duela el corazón.
Y cuando sonríes...
parece que todo es un poco más fácil.
Jaejoong levantó lentamente la cabeza.
Yunho carraspeó.
—Eso...
Eso se lo escuché decir a Yoochun el otro día.
Jaejoong lo miró unos segundos.
Después soltó una pequeña risa.
—Qué cursi.
Aunque...
es bonito que alguien pueda decir algo así de otra persona.
Yunho sonrió sin responder.
Tras unos segundos de silencio...
Jaejoong preguntó:
—Yunho...
¿Te gusta alguien?
El moreno tardó unos instantes en contestar.
—No...
Creo que no.
Jaejoong bajó la mirada.
—Ya veo...
Su voz apenas fue un susurro.
Más tarde, en la habitación...
—¿Quieres que te lea algo?
Jaejoong permaneció en silencio.
—¿Piensas ignorarme toda la tarde?
Porque si es así, mejor me voy a estudiar.
—Pues vete.
No me importa.
Yunho sonrió con paciencia.
—¿Ahora qué hice?
¿Qué le pasa hoy a mi tierno Boo?
Jaejoong parpadeó.
—¿Boo?
—Es un personaje de caricaturas.
La niña más adorable que he visto.
Siempre me recuerda a ti.
Jaejoong desvió la mirada, intentando ocultar el rubor.
Después preguntó en voz baja:
—Si era tan tierno...
¿por qué me hacías llorar cuando éramos niños?
La sonrisa desapareció del rostro de Yunho.
—Yo...
Bueno...
No encontraba respuesta.
Jaejoong infló las mejillas.
—Yunho malo.
Luego ambos terminaron riendo.
Pero Yunho sabía que aquella pregunta seguía esperando una respuesta.
El tiempo siguió avanzando entre terapias, exámenes y largas tardes en la clínica.
Hasta que un día...
Yunho abrió la puerta de la habitación.
Encontró a Jaejoong sonriendo como un niño.
—¿Y esa felicidad?
—¡Mañana me dan el alta!
Yunho sonrió.
—Eso sí que es una gran noticia.
—¡No creo que pueda dormir de la emoción!
Sin pensarlo, Jaejoong tomó ambas manos de Yunho.
—¿Vendrás a buscarme?
Yunho sintió que el corazón le daba un vuelco.
—Yo...
Mañana tengo un examen de matemáticas.
Jaejoong aflojó lentamente las manos.
Intentó sonreír.
—No importa.
Después irás a verme...
¿verdad?
Yunho acarició con suavidad su cabello.
—Sí.
Iré.
Te lo prometo.
Al día siguiente, en la escuela...
Changmin cruzó los brazos.
—No tenemos examen.
¿Por qué le mentiste?
Yunho permaneció en silencio.
—No lo sé.
Changmin lo observó fijamente.
—¿Sigues a su lado porque te sientes culpable?
¿O porque ya no sabes vivir lejos de él?
Yunho bajó la mirada.
—No digas eso.
Suena...
muy cruel.
—Es una pregunta.
Porque si Jaejoong vuelve a enamorarse de ti...
¿qué vas a hacer?
Primero sufrías porque te rechazaba.
Ahora sufres porque vuelve a sonreírte.
¿Quién puede entenderte?
Yunho respiró profundamente.
—Ni siquiera yo me entiendo.
Changmin suspiró.
—Pensé que de un día para otro te habías enamorado.
Yunho negó despacio.
—No...
Creo que...
todavía estoy intentando entender qué es lo que siento.
Aquella noche no pudo dormir.
Dio vueltas una y otra vez sobre la cama.
Finalmente se sentó en la oscuridad de su habitación.
Miró por la ventana.
Y, por primera vez, se atrevió a hacerse la pregunta que llevaba meses evitando.
—¿Qué es esto que siento por ti...?
Porque si aquello era amor...
había llegado demasiado tarde.
Al día siguiente, en la clínica...
El doctor Shirota revisaba los últimos informes mientras observaba de reojo a Jaejoong.
—Qué raro...
Ayer estabas tan feliz y hoy, que por fin te vas a casa, tienes esa cara.
Con una sonrisa divertida le dio un ligero toque en la nariz.
—¿Qué pasa?
Jaejoong intentó sonreír.
—Estoy feliz...
Solo que voy a extrañarlo.
Shirota arqueó una ceja.
—¿A mí?
—Claro.
¿A quién más?
El doctor soltó una carcajada.
—Esa nariz va a crecer de tanto mentir.
En ese momento la puerta se abrió de golpe.
—¡Llegué!
Junsu entró casi sin aliento.
—Por poco no alcanzo.
Jaejoong sonrió.
—¿Ya terminó el examen?
—¿Qué examen...?
Junsu se quedó inmóvil apenas un segundo.
Después comprendió.
—¡Ah!... Claro...
El examen...
Sí...
Bueno...
Lo cancelaron.
Jaejoong lo miró fijamente.
Su expresión cambió por completo.
Junsu empezó a mover las manos con nerviosismo.
—¡No, no! ¡No pienses mal!
Sí había examen.
Solo...
lo suspendieron a última hora.
Jaejoong guardó silencio.
Luego sonrió con esfuerzo.
—Por un momento pensé que Yunho me había mentido.
Miró una vez más hacia la puerta.
Todavía esperaba verlo aparecer.
Pero el pasillo seguía vacío.
La señora Kim tomó una de las maletas.
—Vamos, hijo.
Es hora de volver a casa.
Junsu recogió las últimas cosas.
Antes de salir, Jaejoong volvió a mirar la puerta una vez más.
Vacía.
Mientras tanto...
—¿De verdad no vas a ir?
Yoochun observó a Yunho, que permanecía con la frente apoyada sobre el pupitre.
Después de un largo silencio, el moreno suspiró.
—Ya no sé qué estoy haciendo.
—Eso es precisamente lo que me preocupa.
Llevas meses viviendo entre la escuela y la clínica.
Necesitas respirar un poco.
Yunho cerró los ojos.
—Desde aquel accidente...
Yoochun lo interrumpió.
—Tú no conducías ese automóvil.
—Pero fui quien lo empujó hasta ese punto.
Quien lo dejó destrozado.
Eso no va a cambiar nunca.
El silencio volvió a instalarse entre ambos.
Entonces una voz tímida rompió el momento.
—Disculpen...
Era Karam.
Sujetaba la correa de su mochila con ambas manos.
—Hay una película que quiero ver.
Pero...
no me gustaría ir solo.
Yoochun sonrió.
—Ve.
Te hará bien distraerte unas horas.
Yunho dudó.
Miró el reloj.
Después bajó la vista.
—Está bien.
Solo un rato.
La sonrisa de Karam iluminó su rostro.
Horas más tarde...
—¡¿Qué hiciste?!
Junsu miraba a Yoochun con evidente molestia.
—Solo quería que dejara de castigarse por un momento.
—¿Y la solución fue mandarlo al cine con ese chico?
—No fue así.
—¿Sabes cómo se sintió Jaejoong cuando no apareció?
Yoochun bajó la mirada.
—Lo sé.
Pero tampoco puedo seguir viendo a Yunho destruirse.
Junsu negó lentamente.
—Pensé...
Pensé que ustedes habían cambiado.
Que por fin entendían cuánto puede doler jugar con los sentimientos de alguien.
Yoochun no encontró palabras para responder.
Changmin, que había permanecido en silencio todo el tiempo, suspiró.
—Esto...
no va a terminar bien.
Más tarde, en casa de Jaejoong...
—¿Qué haces aquí?
¿No tenías una cita con tu novio?
Junsu hizo una mueca.
—No es mi novio.
—¿Se pelearon?
—Algo así.
Pero mejor hablemos de otra cosa.
Jaejoong lo observó con atención.
—Es por mi culpa, ¿verdad?
Junsu levantó la cabeza.
—¿Qué?
—Pasas tanto tiempo conmigo...
Es normal que se enoje.
Ve con él.
En serio.
Junsu sonrió con ternura.
—No tienes la culpa de nada.
Estoy exactamente donde quiero estar.
Jaejoong terminó sonriendo también.
—¿Seguro?
—Completamente seguro.
El fin de semana...
—¡Que no!
—¡Vamos, Jaejoong, no seas terco!
—¡Que no, mamá!
—Todavía necesitas ayuda.
—¡Puedo arreglármelas solo!
En ese momento sonó el timbre.
—Esto no ha terminado, jovencito.
La señora Kim abrió la puerta.
—¡Ah, Yunho! Qué bueno que llegas. Tal vez puedas convencer a este niño caprichoso.
...
—Hijo.
—¡Que no...!
Jaejoong se quedó inmóvil al descubrir al moreno de pie junto a la puerta de su habitación.
Desvió la mirada con evidente fastidio.
—Los dejo un momento.
La señora Kim salió y cerró la puerta.
Durante unos segundos ninguno habló.
—Yo...
—No digas nada.
—Te extrañé.
Jaejoong soltó una risa incrédula.
—No hace falta que me mientas.
—No es mentira.
El silencio volvió a instalarse entre ambos.
Al cabo de unos instantes, Yunho habló con suavidad.
—¿Puedo ayudarte?
Jaejoong dudó unos segundos antes de asentir con un movimiento casi imperceptible.
...
Un rato después.
La puerta del baño permanecía apenas entreabierta.
Yunho lo ayudaba con infinita cautela, procurando no hacerle daño mientras terminaba de lavar su cabello y acomodar una toalla sobre sus hombros.
Intentaba mantener la conversación ligera.
—Sigues haciendo esos pucheros cuando algo no te gusta.
—¿Y eso también lo recuerdas?
—Claro.
Jaejoong bajó la mirada.
—Entonces... sí me conocías bastante.
Aquellas palabras golpearon a Yunho más de lo que esperaba.
Mientras acomodaba con cuidado la toalla alrededor de sus hombros, una oleada de recuerdos lo atravesó.
La tarde en que lo hizo llorar.
Las burlas.
El accidente.
Todo.
Sintió un nudo insoportable en la garganta.
Sin pensar, apoyó una mano sobre la mejilla de Jaejoong.
—Perdóname...
Antes de darse cuenta, sus labios rozaron los del muchacho en un beso breve, casi tembloroso.
Apenas ocurrió, Yunho retrocedió como si hubiera cometido un nuevo error.
—Lo siento... No debí hacer eso.
Lo repitió una y otra vez.
Jaejoong permaneció inmóvil unos segundos.
Después levantó despacio la vista.
—No pasa nada.
Yunho lo observó sin respirar.
Jaejoong sonrió con una timidez que ni él mismo comprendía.
—Creo... que me gustas.
El tiempo pareció detenerse.
Los dos permanecieron en silencio.
Yunho deseaba responder.
Decir tantas cosas.
Pero el miedo volvió a ganar.
Entonces, desde el otro lado de la puerta, la voz de la señora Kim rompió el momento.
—¡Hijo! ¿Todo bien?
Ambos dieron un pequeño respingo.
—¡Sí, mamá! Ya casi terminamos.
...
Más tarde.
Yunho estaba listo para marcharse.
Jaejoong lo siguió hasta la entrada.
—Hace un rato dije que me gustas.
El moreno se quedó inmóvil.
—No tienes que sentir lo mismo... pero al menos dime algo.
Bajó la vista.
—Tu silencio... me desespera.
Yunho cerró los ojos.
Las palabras no salían.
Porque por primera vez comprendía que responder "sí" podía volver a romper a Jaejoong... y responder "no" también.
—Lo siento...
Fue lo único que logró decir antes de marcharse.
Jaejoong permaneció de pie, viendo cómo se alejaba.
Yunho caminó sin rumbo por las calles.
Con cada paso sentía que el peso sobre su pecho era mayor.
—¿Qué estoy haciendo...?
Se llevó una mano al rostro.
No sabía si estaba huyendo de Jaejoong...
...o de sí mismo.
Junsu abrió mucho los ojos.
—¡¿Te besó... y luego salió huyendo?!
Jaejoong suspiró.
—Eso fue después de que le dije que me gustaba.
Junsu apretó los dientes.
—Ese cretino... —murmuró entre dientes.
Jaejoong alzó una ceja.
—¿Qué dijiste?
—Nada... nada.
El silencio se instaló unos segundos.
—Es evidente que no le gusto.
Intentó sonreír, aunque la decepción era imposible de ocultar.
Para cambiar de tema, abrió el cajón de la mesa de noche y sacó el viejo libro.
—Qué tonterías...
Al moverlo, una hoja doblada cayó al suelo.
La recogió con cuidado.
Era el mismo papel escrito con su letra.
Lo leyó una vez más.
Entonces descubrió algo que antes no había visto.
Al reverso había dos iniciales.
J. Y.
Frunció el ceño.
—Siempre vi estas letras... pero nunca les presté atención.
Las observó unos segundos.
—¿Quién será...?
Junsu respondió sin pensar.
—Jung Yunho...
Apenas pronunció el nombre, abrió mucho los ojos.
—Yo... rayos...
Jaejoong levantó lentamente la vista.
—¿Jung... Yunho?
El silencio fue suficiente.
Las piezas comenzaron a encajar lentamente.
—Entonces...
Respiró hondo.
—La persona que yo amaba...
Bajó otra vez la vista hacia el papel.
—...era Yunho.
Junsu tragó saliva.
—Yo... lo siento.
Jaejoong permaneció inmóvil.
Después dejó escapar una pequeña sonrisa cargada de melancolía.
—Ahora entiendo por qué actuaba de una forma tan extraña conmigo.
Recordó las largas tardes en la clínica.
Su insistencia.
Su paciencia.
Su nerviosismo.
—Por eso estuvo siempre a mi lado...
Volvió a leer la hoja.
Su sonrisa desapareció poco a poco.
—Pero...
Cerró los ojos.
—Él nunca me quiso... ¿verdad?
Junsu sintió un nudo en la garganta.
—Yo...
No encontró palabras.
Jaejoong levantó una mano para detenerlo.
—Tranquilo.
Respiró profundamente.
—Ya lo imaginaba.
Sonrió con tristeza.
—Nadie se muere por un amor que no fue correspondido.
Aunque, por un instante, su voz pareció contradecir aquellas palabras.
Al día siguiente...
En la escuela, Yoochun y Changmin observaban a Yunho con el ceño fruncido.
El moreno terminó por desesperarse.
—¡Ya basta! Les cuento lo que pasó para que me ayuden y ustedes solo me miran como si fueran a lincharme.
Changmin fue el primero en hablar.
—Si no estás seguro de lo que sientes...
Hizo una pausa.
—¿Por qué lo besaste?
Yoochun negó con la cabeza.
—¿Entiendes lo delicada que es esta situación?
Changmin continuó.
—Cada vez que te acercas a él, lo ilusionas.
Cada vez que te alejas...
Lo vuelves a herir.
Y eso no puede seguir pasando.
Yunho bajó la mirada.
—No puedo alejarme de Jaejoong.
—¿Porque él te necesita...
...o porque tú necesitas que te perdone?
El moreno no respondió.
A pocos metros de allí, oculto tras un muro, Karam escuchaba parte de la conversación.
No alcanzó a entenderlo todo.
Pero un nombre quedó grabado en su memoria.
Jaejoong.
Sonrió para sí.
—Así que él es...
Aquella noche...
Jaejoong permanecía despierto.
Una y otra vez releía aquella carta.
Después observaba el título del libro.
El niño que enloqueció de amor.
Suspiró.
—De verdad estaba tan enamorado...
Cerró lentamente los ojos.
El sueño llegó poco después.
Y con él...
los recuerdos.
Fragmentos desordenados.
Una voz.
Una risa.
Un empujón.
Las lágrimas.
La indiferencia de Yunho.
Despertó sobresaltado.
Llevó una mano a su pecho mientras las lágrimas comenzaban a correr sin control.
Había recuperado una parte de su memoria.
Y era precisamente la que más dolía.
A la mañana siguiente...
La señora Kim lo llevó temprano a la clínica.
Junsu lo observó con atención.
Le sorprendía verlo tan tranquilo.
Como si aquellos recuerdos no hubieran dejado ninguna herida.
—Buenos días.
El doctor Shirota sonrió al verlo.
—Esos sí que son ánimos.
Jaejoong devolvió la sonrisa.
—Quiero caminar cuanto antes.
Durante toda la sesión trabajó con una determinación que sorprendió incluso al médico.
De regreso a casa...
Pidió pasar por la escuela.
—Solo un momento, mamá.
Quiero verla.
La señora Kim aceptó.
El automóvil se detuvo frente a la cancha.
A través de la reja observó a varios alumnos jugando fútbol.
Entre ellos estaba Yunho.
Corría.
Reía.
Celebraba cada jugada con sus compañeros.
Las muchachas se acercaban para felicitarlo.
Él sonreía con naturalidad.
Jaejoong no pudo apartar la vista.
Sintió un nudo en el pecho.
Conmigo siempre está tenso...
Pensó.
Pero aquí... sonríe todo el tiempo.
Apartó lentamente la mirada.
La señora Kim lo observó por el espejo retrovisor.
—¿Qué pasa, cariño?
Jaejoong se apresuró a secarse una lágrima.
—Nada.
Sonrió como pudo.
—Solo estoy cansado.
Junsu comprendió enseguida.
—Después de tanto ejercicio cualquiera termina agotado.
La señora Kim asintió.
—Esta noche prepararé tu comida favorita.
Miró a Junsu.
—¿Te quedas a cenar?
—Con mucho gusto.
Además, usted cocina delicioso.
Jaejoong sonrió.
—Qué interesado eres.
—Solo digo la verdad.
Los tres rieron.
Y, por un momento, el dolor quedó oculto entre aquellas pequeñas sonrisas.
A la hora de la cena sonó el timbre.
—¡Yo abro! —anunció Junsu.
Abrió la puerta...
Y quedó inmóvil.
—¿Tú?
Yunho sonrió con timidez.
—Buenas noches.
Junsu cruzó los brazos.
—¿No tenías una cita con tu novio?
—No es mi novio.
—Claro...
En ese momento apareció Jaejoong.
—¿Quién es, Susu?
Junsu respondió sin apartar la vista del moreno.
—Tu vecino.
Los dos muchachos quedaron frente a frente.
Ninguno supo qué decir.
Yunho notó la mesa servida.
—Creo que vuelvo mañana.
La señora Kim negó con la cabeza.
—De ninguna manera.
Ya estás aquí.
Ven a cenar con nosotros.
La cena transcurrió entre silencios incómodos.
Finalmente, la señora Kim rompió el hielo.
—¿Y cómo estuvo la escuela?
Nadie respondió.
Yunho decidió intentarlo.
—¿Cómo te fue hoy en terapia?
—Bien.
—¿Pudiste caminar un poco más?
—Sí.
Volvió el silencio.
Jaejoong dejó los cubiertos sobre el plato.
—Mamá...
Tengo sueño.
¿Me acompañas, Junsu?
—Claro.
Antes de salir, Jaejoong miró brevemente a Yunho.
—Buenas noches.
El moreno apenas alcanzó a responder.
—Buenas noches...
Esa noche...
Parecía que nadie consiguió dormir.
Al día siguiente...
Yunho llegó decidido.
—Aunque no quieras verme...
vas a escucharme.
Pero fue Jaejoong quien habló primero.
—Lo sé, Yunho.
El moreno guardó silencio.
—Ya entendí.
Estaba enamorado de ti.
Y tú nunca sentiste lo mismo.
Sonrió con serenidad.
—Está bien.
El amor no puede obligarse.
Tal vez confundí las cosas.
Debí conformarme con tu amistad.
Qué bobo fui.
Yunho sintió que aquellas palabras le oprimían el pecho.
—Jaejoong...
—¿Sí?
—Yo...
Pero nuevamente no encontró valor.
Jaejoong sonrió.
—Seamos los mejores amigos.
¿Te parece?
Yunho cerró los ojos un instante.
Aquello no era lo que deseaba.
Pero tampoco creía merecer algo distinto.
—Sí.
Seamos amigos.
Jaejoong sonrió.
—Entonces...
Una pregunta de amigos.
Se sonrojó ligeramente.
—¿Crees en el amor a primera vista?
Yunho negó con la cabeza.
—No.
Creo que el amor... necesita tiempo para descubrirse.
Jaejoong bajó la mirada.
—Ya veo...
Cuando Yunho se marchó, Jaejoong volvió a abrir el libro.
Leyó por última vez aquella hoja escrita por el muchacho que había sido.
La dobló con cuidado.
La sostuvo unos segundos entre sus manos.
Después la dejó caer dentro del cesto de basura.
El papel quedó sobre la portada de El niño que enloqueció de amor.
Permaneció observándolo largo rato.
Finalmente sonrió con una tristeza serena.
—Adiós...
Mi primer amor.
Un fin de semana
Yunho abrió de golpe las cortinas.
—Vamos al parque. Mira el día que hace. Levántate.
Jaejoong se hundió un poco más entre las sábanas.
—¡No puedo!
—Sí puedes. Como tu amigo, es mi obligación sacarte de esta cama.
Jaejoong hizo un puchero.
—Eres un amigo muy molesto... Tengo sueño.
Sin hacerle caso, Yunho tiró de las mantas.
—Entonces tendré que bañarte yo.
—¡¡No!!
Los dos terminaron riendo.
Un rato después, Yunho esperaba apoyado contra la puerta del baño mientras Jaejoong se duchaba solo. Desde el otro lado escuchaba cómo cantaba bajito.
Sonrió sin darse cuenta.
—Había olvidado lo bien que cantas.
Hubo un breve silencio.
—El que se dio un golpe en la cabeza fui yo... ¿o tú?
Yunho soltó una pequeña risa.
—¿Qué?
—¿Por qué nadie quiere decirme qué pasó aquel día? Sé que tuve un accidente... pero siento que antes ocurrió algo más. ¿Tú lo sabes?
El corazón de Yunho dio un vuelco.
—Yo...
Cerró los ojos.
—No, Jaejoong. No lo sé.
La mentira le supo amarga.
Con todas las recomendaciones de la señora Kim —que no olvidaran las muletas, que no caminara demasiado, que evitara las escaleras y que regresaran antes del anochecer—, Yunho consiguió llevar a Jaejoong al parque.
Como amigos.
La tarde transcurrió tranquila.
Hablaron de cualquier cosa, se rieron de tonterías y compartieron un helado mientras observaban a los niños correr entre los árboles.
Por un instante, todo pareció sencillo.
Hasta que apareció Karam.
—¡Qué casualidad! ¡Yunho!
El moreno levantó la vista.
—Hola...
Karam sonrió con naturalidad.
—¿Y tu amigo?
Jaejoong respondió primero.
—Soy Jaejoong. Mucho gusto.
—Park Hyun-cheol... aunque todos me dicen Karam.
Hubo un breve silencio.
Entonces Karam comentó, como quien no le da importancia:
—Todavía me siento culpable por la película de terror que escogí la otra noche.
Jaejoong giró lentamente la cabeza.
—¿Película?
—Sí. Yunho me invitó al cine. Yo estaba muerto de miedo y terminé escondido en sus brazos casi toda la función.
Yunho abrió los ojos.
—¡Eso no fue así!
Karam soltó una risa.
—Bueno... un poquito sí.
—¡Karam!
—¿Qué? No me avergüenza admitir que soy miedoso.
Después saludó con la mano.
—Los dejo. Nos vemos, Yunho.
Se marchó sonriendo.
El silencio que dejó fue mucho más incómodo que su presencia.
Yunho habló primero.
—No pasó como él lo contó.
Jaejoong esbozó una sonrisa pequeña.
—Está bien.
Hizo una pausa.
—No eres mi novio. No tienes que darme explicaciones.
Las palabras golpearon a Yunho más de lo que esperaba.
Jaejoong volvió a mirar el parque.
—Solo...
Respiró hondo.
—Si algún día sales con alguien... procura que sea alguien mejor.
Yunho quiso responder.
No encontró ninguna palabra.
Esa noche, después de dejarlo en casa, Jaejoong se quedó dormido muy temprano.
Antes de marcharse, Yunho acomodó la manta sobre sus hombros.
Apartó con cuidado un mechón de cabello de su frente.
Lo contempló unos segundos.
Luego, incapaz de contenerse, dejó un beso apenas perceptible sobre su frente.
—Buenas noches...
Susurró tan bajo que ni él mismo estuvo seguro de haberlo dicho.
Después salió de la habitación.
Ya en la calle, levantó la vista hacia la ventana iluminada.
Sintió el pecho demasiado lleno.
Los días siguientes decidió mantenerse lejos.
Se convenció de que era lo correcto.
De que Jaejoong necesitaba paz.
De que él solo complicaba las cosas.
Pero cada día que pasaba lejos de él era más difícil respirar.
Una noche apareció de improviso donde Yoochun y Changmin.
Entró con una sonrisa exageradamente amplia.
Abrazó a ambos por los hombros.
—¡Vamos a divertirnos! ¿Qué les parece salir esta noche?
Yoochun y Changmin intercambiaron una mirada.
—Demasiada felicidad... —murmuró Yoochun.
—Está fingiendo —sentenció Changmin.
—Definitivamente.
Durante un rato hablaron de cualquier cosa.
Hasta que Changmin dejó escapar un suspiro.
—Ya basta, Yunho.
El moreno dejó de sonreír.
—¿Piensan que soy un idiota?
—No...
Yoochun lanzó un codazo a Changmin.
—Dile.
Changmin cruzó los brazos.
—No eres un idiota.
Hizo una pausa.
—Eres un idiota muy terco.
Yunho dejó escapar una risa cansada.
—Ya lo sabía...
Miró el reloj.
—Todavía es temprano.
Se puso de pie.
—Tengo que ir a ver a alguien.
Yoochun sonrió.
—Ve.
Changmin lo observó con seriedad.
—Pero esta vez no lo estropees.
Yunho se detuvo.
—Y otra cosa...
El moreno volvió la cabeza.
—Deberías contarle la verdad tú mismo.
No cuando la descubra por casualidad.
No por boca de otra persona.
Por la tuya.
Yunho bajó la mirada.
No respondió.
Changmin suavizó apenas el tono.
—Ahora ve... y dale un abrazo de mi parte.
Yunho hizo una mueca.
—Eso jamás.
—Entonces dale uno de la tuya.
Una sonrisa sincera apareció, por fin, en el rostro de Yunho.
—Eso sí puedo hacerlo.
Salió casi corriendo.
Cuando la puerta se cerró, Yoochun suspiró.
—¿Y ahora?
Changmin se encogió de hombros.
—Pase lo que pase... estaremos para recoger los pedazos.
Yoochun sonrió.
—Te invito algo para comer.
—¡Lo escuché!
Changmin lo sujetó del brazo.
—No te retractes ahora.
—¡Ni siquiera había terminado la frase!
Las protestas de Yoochun se perdieron mientras ambos se alejaban discutiendo.
Más tarde
Yunho llamó con suavidad a la puerta.
La señora Kim abrió casi de inmediato.
—Buenas noches.
Respiró hondo.
—¿Podría ver a Jaejoong?
Ella sonrió con alivio.
—Llegaste como caído del cielo.
Yunho parpadeó.
—¿Eh?
—Tengo que salir un momento. Es una diligencia urgente. ¿Podrías hacerle compañía mientras regreso?
El moreno sonrió.
—Claro.
—Está descansando. Si despierta, dile que vuelvo enseguida.
—No se preocupe.
Subió las escaleras con el corazón latiéndole con fuerza.
Al llegar frente a la habitación respiró profundamente antes de abrir.
Jaejoong ya estaba despierto.
Giró la cabeza al escucharlo.
—Buenas noches.
—Buenas noches, Jaejoong.
—¿Qué haces aquí?
—Tu mamá tuvo que salir. Me pidió que me quedara contigo un rato.
Jaejoong frunció el ceño.
—No hace falta.
Bajó la mirada.
—¿No querías tiempo?
Volvió a mirarlo.
—Pues tómate todo el tiempo que quieras.
Yunho permaneció inmóvil.
Después dio un paso al frente.
—No vine solo por eso.
Respiró profundamente.
—Hoy vine porque... necesito decirte algo.
Yo creo que uno si puede enamorarse a primera vista, aunque te dije que eso no era posible, te oculté lo que realmente pensaba porque tenía miedo de que me miraras como si fuera despreocupado e impetuoso, a decir verdad...desde que te conocí solo vivo pensando en ti, desde entonces eres lo único que tengo en mi mente desde que me despierto en la mañana, hasta que me acuesto en las noches...
creo en ti...
te haré llegar todos mis sentimientos a través de mi mirada... ¿sabes cómo se siente mi corazón?
¿cómo quiero mantener oculto mis sentimientos por ti?...
incluso mi temor a que algún día puedas dejarme...
tu...
por favor sigue mirándome con los mismos ojos...siempre así...
El silencio se hizo tan profundo que ambos podían escuchar su propia respiración.
Yunho tragó saliva.
Le temblaban las manos.
—...Te amo.
Jaejoong no respondió.
Simplemente lo miró.
Yunho sonrió con nerviosismo.
—Lo dije...
Se rascó la nuca.
—Dije que te amo.
Jaejoong bajó la mirada. Una sonrisa tímida apareció poco a poco en sus labios.
—Entonces...
Volvió a levantar la vista.
—¿Nos amamos?
Yunho asintió.
—Sí.
Otra vez el silencio.
Pero esta vez era un silencio cálido.
Ninguno quería romperlo.
Hasta que Jaejoong preguntó, casi riéndose.
—¿Y ahora qué?
Yunho soltó una risa.
—Creo... que esta es la parte donde debería besarte.
Suspiró.
—Estoy muy nervioso.
Jaejoong ladeó la cabeza.
—¿Por qué?
—Porque es la primera vez que me enamoro de verdad.
Jaejoong sonrió con ternura.
—Para mí es la segunda.
Yunho arqueó una ceja.
—¿La segunda?
—Sí.
Se señaló a sí mismo.
—Me enamoré de ti dos veces.
Hizo una pequeña mueca.
—Tropecé con la misma piedra.
Yunho fingió indignarse.
—No eres nada romántico.
—¡Claro que sí!
—Quiero pruebas.
Jaejoong se acercó despacio.
Tomó el rostro de Yunho entre sus manos.
Y, sin dejar de sonreír, depositó un beso muy suave sobre sus labios.
—¿Así sirve?
Yunho cerró los ojos un instante.
—Más que suficiente.
Luego permanecieron abrazados, sin necesidad de decir nada.
Después de tantos meses de dolor, el silencio ya no pesaba.
Ahora los protegía.
Al cabo de un rato, Jaejoong apoyó la cabeza sobre su hombro.
—Yunho...
—¿Sí?
—Esto... no va a terminar mañana, ¿verdad?
Yunho comprendió enseguida la pregunta.
Lo abrazó un poco más fuerte.
—No.
—¿Cuando despierte seguirás aquí?
—Siempre.
Jaejoong respiró tranquilo.
—¿También me amarás mañana?
Yunho sonrió.
—Mañana.
—Y pasado mañana.
Le acarició el cabello.
—Y todos los días que vengan.
Jaejoong cerró los ojos.
Por primera vez en mucho tiempo, se sintió completamente a salvo.
A la mañana siguiente, la luz del sol entraba por la ventana.
Jaejoong abrió lentamente los ojos.
Seguía abrazado a Yunho.
Sonrió.
—Qué bien se duerme así...
Yunho rió entre sueños.
—Cinco minutos más...
—Ah, debo levantarme.
Jaejoong soltó una carcajada.
—Es una suerte que mamá no haya entrado anoche.
Yunho abrió un ojo.
—¿No entró?
—Sí entró.
El moreno se incorporó de golpe.
—¡¿Qué?!
Jaejoong estalló en risas.
—Estoy bromeando.
Yunho dejó escapar un enorme suspiro.
—Casi me da un infarto.
Jaejoong seguía riendo.
Entonces Yunho, todavía despeinado, lo miró con absoluta seriedad.
—Quiero una vida contigo.
Jaejoong dejó de reír.
—¿Hablas en serio?
—Muy en serio.
—Terminaré mis estudios.
—Trabajaré.
—Y haré todo lo posible para que nunca vuelvas a llorar por mi culpa.
Los ojos de Jaejoong se humedecieron.
Sonrió.
—Entonces yo te esperaré todas las tardes.
—Con la cena lista.
—Y cuando seamos viejitos...
Tomó su mano.
—Seguiremos durmiéndonos abrazados.
Yunho besó su frente.
—Trato hecho.
CONTINUARÁ...
Canción_midouyo (yo creo)...dbsk.
o maldita rata ya vino a molestar y envenenar el alma de jae por que no regresa a su cloaca esa maldita rata de alcantarilla
ResponderEliminarque ara jae cuando este termine de envenenar su alma tendrá problemas yunho
Ay noooo ya volvía el YUNJAE y ahora ese mocoso lo arruinara espero Yunho no sufra mucho pues Jae lo odiara por un momento cuando sepa la verdad pero bueno esta eS otra oportunidad pa los dos y ojalá ojalá no sufran como la vez pasada
ResponderEliminarese desgraciado de Karan siempre tiene que estar jodiendo las cosas es que acaso no se da cuenta que nadie lo quiere que es como las cucarachas que hay que aplastarlas pobre Jae entrara en crisis se volvera loco cuando sepa la verdad gracias x compartir actualiza pronto linda
ResponderEliminarOMMO!!!!!! Maldito Karam!!!!!! Aggggg como lo odio..!!!!! Como se atreve a meter las narices en donde no lo llaman..!!!!! esta muy bueno espero tu proxina actualizacion, SALUDOS!!!!!!!!
ResponderEliminar¡Esa rata! ¿¡Cómo se atreve a intervenir!? Ese Karam es un desgraciado, mira que arruinar así la felicidad de los chicos. Las cosas se pondrán duras, en especial para el YJ, espero que ni Yunho ni Jae hagan alguna locura.
ResponderEliminarNos vemos.
Solo dire, en el siguiente capitulo muchas lloraremos.........T_T
ResponderEliminarNo seas mala y no nos hagas sufrir, JJ ya sufrio bastante..........=(
Pinche karam destruye iluciones agalsmqls!q!qn -que alguien lo mate okno
ResponderEliminarWaaaa el yunjae se reconcilio y las cosas volvieron a estar bien pero creo que se arruinaran debido a ese tonto entrometido de karam todo porque yunnie jamas le hará caso xd haga lo que haga jamas lo vera como a jae :3
Desde hoy soy defensora yunjae shipper xd
Waaa unnie estuvo muy hermoso y interesante continúalo pronto porfi muero por saber todo lo que sucede después de lo que el metoich de karam le dice a su boo (pobre yunnie) ojala todo se solucione n,n
Karam.....maldito hijo de tu madre...porque quieres decir algo que le corresponde a Yunho... Jhummm esto no es nada bueno el pobre de Jae... Va a sufrir... Y justo cuando las cosas andan bien con Yunho... No es justo... Que crueldad... Espero que Yunho vaya y busque a su amado Boo... para que le diga toda la verdad de sus labios... Antes que el espeso de Karam haga de las suyas... Ahhh... Gracias por la continuación esto se pone interesante... °(*-*)° YunJae <3
ResponderEliminarNOOOOOOOOOOOOOO, cuando todo iba de maravilla, que angustia, pobre Jae va a sufrir mucho otra vez al igual que Yunho, aunque en parte lo tiene bien merecido, pero de todas formas me duele que sufran, jajajaj.
ResponderEliminarnooo la zorra de karam malograra todooooo :c¡¡¡¡ continualo lo antes posible pelase ;ccccccccccc nos dejas con las ganas :c
ResponderEliminargracia por el cap estuvo buenisimo¡¡
.Prisca
Karam maldito Bitch, pero Yunho se lo merece por idiota, que sufra
ResponderEliminarpero mi pobre Jae tambien la pasara mal buuuuuu
gracias por el cap super genial
bye
Hola kirachan333;
ResponderEliminarEsa fic és una de sus mejores! Usted hace un grand trabajo con esa historia.Felicitaciones!!
Acabo de leer y ya estoy loca por el próximo capitulo ^_^.
Debo dicer,también,que las citaciones de las caciones estan óptimas,perfectas con cada capitulo;los diálogos y cortes de las cenas también san dignos de nota.
Ah,no pude dejar de mencionar lo grande de los capítulos,amo!! Eso pasa por lo bueno que estas esta fic ^_-.
Espero con ansiedad la próxima actualizacion.
Un abrazo y mattta ne.
Hanajima-san.
Puta madreeeeeeeeeeee!!! En serio, maldito Karam!!!! Pero bueno esta chida la historia échale más para que pueda después quemar con leña verde a ese imbecil!!! Me gusto mucho esa parte donde le dice Jae a Yunho: "está bien, no eres mi novio para que me des explicaciones...suspira...solo una cosa...
ResponderEliminarque cosa?
si vas a salir con alguien...hazlo con alguien mejor...."
TOMALAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!
Eso fue genial!!!!
Sólo me queda agradecer x esta actualización pero no tardes tanto en darnos otra... Yo ya no tengo uñas!!!! Apiádate de mí y de mi nula vida social!!! *ok eso fue algo exagerado*
Saludos.
Besos y abrazos
Cuídate ����������
asihhhhhhhhhhhhhhhhhh como asi de chinche me cae karam
ResponderEliminary yunho es tan tortuga por no decirle la verdad a jae
espero que no se compliquen mas las cosas, me gusta su pelea de susu con chunnie jejejejejeje
gracias por la actua
¡¡¡ooo!!! Maldito karam metiche !!!!**yunho** va a tener problemas espero q **** kim *** no se enoje x mucho ... Y q’ el ’yoosu ya n se peleen ...actualiza ..... Pronto *******cuidate ****(enserio no señores tanto q muero de ansias)
ResponderEliminarNooooo!! Maldito karam, cuando no él queriendo arruinar la felicidad del YJ aggg lo detesto... me preocupa que Jae pueda reaccionar mal y aleje a Yun... ahh justo pasa esto cuando Yun al fin acepta sus sentimientos.
ResponderEliminarGracias por compartir.
Ahí va la arpía de Karam a sisañear encontra de ese amor tan bonito de Yunho y Jae. Yunho debiste hablar con la verdad antes que cualquiera le dijera algo a ver como se lo toma ahora Jae. Gracias
ResponderEliminarKaram maldito HDP.... Grrr
ResponderEliminarMocoso tonto me da una rabia....
Mejor eso siempre es bueno hablar con la verdad
Estan muy bien y la cosa de karam quiere @*@… .
ResponderEliminarAhhhh maldito escuincle jajajaj ya lo saque... Que mala onda jae no puede ser feliz y hay yunho debiste decirselo anoche en vez de jugar jejejejej
ResponderEliminarNo no es justo por que venir arruinarlo ahora no se vale y ahora que pasara con el #YunJae obvio ya se pero me emociona tanto la historia es como la 8va vez que la leo
ResponderEliminarMuchas gracias ^^*
Muchas gracias a ti, por volver a leerla...tengo pensado reescribirla, mejorarla. Es una de mis historias "regalonas" Gracias.
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